Desde el punto de vista médico, los piercings están contraindicados en pacientes en tratamiento con anticoagulantes o que padecen trastornos de la coagulación de la sangre. También en aquellos que tengan tendenciadesarrollar cicatrices queloides, especialmente si se desea perforar el cartílago de la oreja. Por último, las personas que sufren un trastorno de la inmunidad, por la mayor facilidad que tienen de infectarse el piercing.
Por lo tanto, lo primero es elegir un centro reconocido que nos dé garantías higiénicosanitarias, evitando el intrusismo y el “amateurismo”.
Los piercings, en principio se pueden practicar en cualquier zona anatómica del cuerpo, siempre que no comprometan las funciones vitales.
Las zonas más demandadas para ponerse los piercing son la región de la oreja, ala y tabique de la nariz, cola de la ceja, zona del ombligo, labios y lengua.
Lógicamente no todas las localizaciones encierran los mismos riesgos. No es lo mismo perforar el lóbulo de la oreja que el glande o la lengua en donde en ocasiones puede darse un sangrado importante.
También se puede colocar un piercing mediante una pistola especial, aunque suele causar mayor destrucción tisular y mayor facilidad a la infección, como veremos más adelante.
Existen infinidad de modelos y formas de piercings, en función de la zona a la que van destinados.
Suelen estar hechos de oro o de acero quirúrgico, aunque también se utiliza cada vez más el titanio por tener menor peso, provocar menos rechazo al ser más biocompatible y disponer de más variedad de colores. Una vez practicado el piercing, la herida debe curarse diariamente. Siempre con las manos bien lavadas, limpiarla con jabones neutros y soluciones antisépticas o pomadas antibióticas. Evitar utilizar alcohol o agua oxigenada. Si se trata de la cavidad oral, hacer enjuagues con soluciones antisépticas varias veces al día y hasta su curación, a ser posible evitar fumar y tomar alcohol.
Según el lugar de la perforación, se tarda una media de 4 a 8 semanas en curar totalmente la herida.

La Infección de la herida puede depender tanto de la falta de higiene del profesional que lo realiza, como del inadecuado cuidado al que se somete la herida por parte del usuario, sin olvidar la posibilidad de que se trate de un paciente falto de defensas (inmunodeprimido). La perforación del pabellón auricular con pistola, en vez de utilizar cánula, está frecuentemente relacionada con la infección del cartílago por la Pseudomona aeruginosa, que es especialmente grave por tratarse de una zona poco irrigada y en donde los antibióticos tienen mayor dificultad en llegar, pudiendo provocar la destrucción de parte del cartílago de la oreja.
Practicando el piercing en un estudio homologado y reconocido por las autoridades sanitarias, utilizando agujas desechables y siguiendo las condiciones higiénicas señaladas, no tiene ningún sentido hablar, al menos en nuestro País, de infecciones o contagios por contaminación a través de la sangre (Tuberculosis cutánea, Hepatitis B y C, Sida, etc.). Estas, forman parte de nuestra historia, aunque también se podrían dar en la actualidad en otros países con menor control sanitario.
En la medida que cada vez se utiliza más el acero quirúrgico y el titanio, van siendo menores las reacciones alérgicas frente al pendiente. El síntoma más común de la reacción alérgica por contacto frente al piercing es el picor, que hace que el paciente se rasque la lesión. Es por ello frecuente, que se acompañe también de sobreinfección.
Ante una reacción alérgica frente a un pendiente, se impone la retirada definitiva del mismo. Sin su retirada, no cabe curación.
También se pueden dar Cicatrices hipertróficas y Queloides. Se trata de una cicatrización anormal, que suele iniciarse entre 1 a 2 meses después de la perforación, y que cursa con picor local, fibrosis y engrosamiento de la zona perforada, que puede llegar a alcanzar varios centímetros. Para que aparezca una cicatriz hipertrófica o un queloide, es indispensable en primer lugar, poseer una predisposición genética a desarrollar este tipo de cicatrices, y en segundo lugar la zona que se perfora. Las zonas del cuerpo en las que con mayor frecuencia aparece esta anormalidad son: los cartílagos de las orejas, la zona del escote y la cara externa de los hombros.
Los piercings realizados con pistola sobre el pabellón auricular, suelen provocar una gran destrucción del tejido, que debido a la consiguiente inflamación puede cicatrizar excesivamente en forma de queloide.
La perforación con pistola cada vez está más restringida, ya que es más traumática y agresiva, especialmente sobre el cartílago de la oreja, y no se puede garantizar su esterilización. Sin duda alguna, la perforación mediante aguja o con catéter es menos dolorosa, más segura y preferible.
En caso de desarrollar un queloide, se impone tratamiento por el dermatólogo. Es fundamental iniciar el tratamiento ante los primeros síntomas, ya que los queloides de más de 1 año de evolución suelen responder muy lentamente.
Por último, los desgarros accidentales se dan fundamentalmente en los piercings colocados en la lengua, pabellón y lóbulo de las orejas, genitales externos y pezón. Aunque sin duda, en nuestro entorno, el desgarro del lóbulo de la oreja es el más habitual, siendo muy eficaz para su reparación la cirugía de los lóbulos rasgados.
Cuando se desgarra el agujero donde se encuentra un piercing es posible la perdida parcial o total de tejido blando e incluso reaccion de necrosis en estructuras profundas como cartilago, tabique nasal, encias ….etc No hace falta un gran traumatismo o tiron traumatico del piercing , si no con una infeccion o reaccion alergica mantenida es suficiente para que el tejido ceda y se desgarre o dilate
Esta no es una ciencia exacta, por lo que el poder de la dilatación varía mucho de una persona a otra, y depende mucho de la zona dilatada.
El lóbulo de la oreja es una de las zonas del cuerpo que menos tarda en dilatarse, sin embargo el cartílago, el ombligo, la nariz, el pezón, la lengua, el labio y los genitales, demoran más, por la dureza de las zonas así como por el contraste de presión del tejido.
El cuidado de la expansión es también muy importante. Una vez que nos hayamos hecho la dilatación lo mejor es utilizar suero fisiológico para oxigenar la zona, se debe aplicar tres veces al día y utilizar jabón neutro. Aplicar una crema regeneradora también puede ayudar al proceso de dilatación.