Tratamientos corporal mujer

Clínica Doctora Barba

Modelar las piernas sin cirugía

Ya se puede mejorar esos gemelos pequeños, esas piernas en forma de X o de parentesi ( ) , rodillas estrechas , pies planos, zambos etc SIN CIRUGIA
MODELAR LA FORMA DE LAS PIERNAS ( SIN CONTAR CON LAS DISMETRIAS EN ADULTOS

Hay muchas clasificaciones y formas de modificaciones de las piernas que sin tener que llegar a corregirse quirúrgicamente , podemos disimular y mejorar esteticamente de forma considerable

.En el tratamiento del defecto , por ej genu varo son las piernas en forma de paréntesis ( ) , piernas en X , gemelos pequeños , gemelos descompensados, rodillas metidas hacia dentro , pie zambo etc

Los defectos puede ser desde la región interna del muslo hasta la rodilla o desde la rodilla hasta los tobillos o pies.

Los implantes de Macrolane

El tratamiento mas sencillo y no quirurgico ( como el empleo de prótesis de silicona que se hacen bajo cirugia y anestesia general) es la infiltración de un implante Macrolane de forma inyectada en la zona a corregir la forma curvada de paréntesis haciendo que pierda la curvatura y queden las piernas mas rectas o en otras deformaciones
Se puede mejorar la deformidad a nivel de los muslos, rorillas, region interna de las pierna , region externa piernas ,gemelos e incluso la mala pisada hacia dentro o hacia fuera ( como se ha explicado antes ) dando pies zambos por ej e incluso en los pies planos.

El protocolo de actuación es sencillo

1- se pide al paciente unas radiografias de pie de cuerpo entero , en ocasiones añadimos la petición de un podograma , para ver si tiene ademas de las piernas afectación de la torsión de los pies
2- El/ la paciente trae las pruebas a la consulta para evaluar el conjunto
3- Marcamos la zona a corregir
4- Fijamos los puntos por donde vamos a introducir el implante y les ponemos un poco de anstesialocal
5- Los pacientes deben tomar una medicacion a base de antibiotico, analgesico y antiinflamtorio
6- Evaluamos el volumen a infiltrar de acido hialurónico ( MACROLANE) y posteriormente empezamos a infiltrar poco apoco el macrolane
7- Colocamos un vendaje o unas medias de compresión fuerte hasta la rodilla, hasta la ingle o hasta la cintura depende de la cantidad de zonas que tenemos que corregir que debe llevarse unos dias tras los cuales la pierna esta lista para lucir
8- Es posible que cada pierna necesite una cantidad de implante distinto y se precisen retoques que sin problema en unas semanas podemos volver a retocar lo que se necesite o hacer nuevas regiones

Cada vez podemos mejorar mas partes del cuerpo para poder conseguir la armonia en las personas y librarlas de eses complejo que a veces lo viven como la carcel de su cuerpo y mente.
Este tratamiento medico sin riesgos es el que actualmente puede estar al alcance de todas las personas , el precio es de 1000€ -6000€ dependiendo de las regiones a corregir y de la cantidad total de implante que necesitamos para lucir la piernas que hemos soñado.

Muchas veces las piernas son las gran olvidadas , porque parece que con unos pantalones TODO SE OCULTA , pero hay muchas persona , hombres y mujeres , que odian esa parte de su anatomia LAS PIERNAS Y PIES.

Los miembros inferiores poseen las funciones de soportar el peso corporal en bipedestación a la vez que dotan de movilidad al ser humano. Para desarrollar dichas funciones cuentan con unos elementos óseos articulados (fémur, tibia, astrágalo y calcáneo), unos elementos estabilizadores pasivos (cápsulas y ligamentos) y unas estructuras neuromusculares que dotan de movimiento al resto de componentes. Los distintos segmentos del miembro inferior adquieren en el ser humano una configuración espacial, en condiciones normales, que denominamos alineación del miembro. Dicha alineación minimiza el trabajo muscular y el desgaste articular durante el desempeño de las actividades de soporte y locomoción.
La alineación normal de los miembros inferiores se evalúa mediante la medición de los ángulos que forman los distintos segmentos del miembro entre sí así como los que forman las superficies articulares con el eje de la extremidad. Dicha evaluación ha de hacerse en los tres planos del espacio.
Las deformidades del plano coronal son las más frecuentes y pueden provocar cambios degenerativos en cadera, rodilla y tobillo. Las desalineaciones en el plano sagital son mejor toleradas y de menor importancia clínica que las coronales siendo compensadas por la cadera, rodilla, tobillo, retropié y antepié. Aún así, ciertas deformidades sagitales pueden volverse sintomáticas y asociarse a cambios degenerativos . Las alteraciones rotacionales son motivo de consulta frecuente en el niño.
Los valores normales varían de un individuo a otro existiendo un amplio rango de valores considerados normales o fisiológicos. Asimismo, la alineación de la extremidad sufre modificaciones desde el nacimiento hasta alcanzar la madurez esquelética.

Alineación normal de los miembros inferiores en el adulto

En el plano coronal

El peso corporal se transmite al miembro inferior a través de una línea imaginaria denominada eje mecánico que va desde el centro de la cabeza femoral hasta el centro de la articulación del tobillo (figura 1). En condiciones normales esta línea cruza 10 mm medial al centro de la rodilla. Es importante conocer la alineación normal, de cada segmento óseo por separado, lo que nos ayudará a determinar el origen de una deformidad concreta .
El eje mecánico del fémur se localiza entre el centro de la cabeza femoral y el centro de la rodilla; éste no coincide con su eje anatómico que transcurre desde la fosita piriforme hasta el centro de la rodilla. Ambos ejes forman por término medio un ángulo de 6º. En la tibia, el eje mecánico coincide con su eje anatómico y se localiza entre el centro de la rodilla y el centro del tobillo. En la población normal los ejes mecánicos de fémur y tibia forman una media de 1º de varo, lo que explica que el eje mecánico pase ligeramente medial al centro de la rodilla en condiciones normales .
Cada articulación tiene una inclinación específica con relación a los ejes mecánicos del miembro inferior. El objetivo de la corrección de cualquier deformidad no sólo es recuperar el alineamiento normal, sino también mantener o restablecer la orientación normal de cada articulación con relación al eje mecánico. En la extremidad proximal del fémur se define el ángulo cérvico diafisario cuyo valor normal oscila entre 125º y 131º; alternativamente, se puede usar una línea desde la punta del trocánter mayor hasta el centro de la cabeza femoral para definir la orientación articular de la cadera. Se ha comprobado que esta línea forma un ángulo medio de 90º con el eje mecánico del fémur. La línea tangente a ambos condilos femorales forma un ángulo lateral de 87º con el eje mecánico del fémur mientras que la línea paralela a la superficie articular de la tibia proximal forma con el eje mecánico de la tibia un ángulo medial de 87º. Es decir, el eje transversal de la rodilla no coincide con la horizontal sino que, en bipedestación, forma 3º de valgo con ésta. Durante la marcha normal, nuestro miembro inferior se inclina unos 3º en varo respecto a la vertical de modo que el eje transversal de la rodilla sea paralelo al suelo en el momento del apoyo .
El eje transverso del tobillo se define por una línea tangente a la polea astragalina pero en la práctica es más útil usar la tangente a la superficie articular de la tibia distal. La intersección de ésta forma un ángulo con el eje mecánico de la tibia de 90º. Por último la articulación subastragalina debe garantizar que en el momento del apoyo exista una correcta alineación del calcáneo con la tibia en el plano frontal .

En el plano sagital

on la rodilla en extensión completa, el eje mecánico pasa anterior al centro de la rodilla, permitiendo la estabilización pasiva de la rodilla necesaria para soportar el peso corporal en bipedestación. El eje mecánico pasa por el centro de la rodilla a 5º de flexión. Durante la marcha normal, la rodilla no pasa de estos 5º de extensión. En condiciones normales, la tangente a la cortical anterior del fémur distal es colinear con la cortical anterior de la tibia proximal (figuras 1 y 2).
Para evaluar la orientación articular en el plano sagital se trazan las líneas articulares del fémur distal tibia proximal y tibia distal (figura 2)

Aspectos etiopatogénicos

Las alteraciones de la alineación pueden ser constitucionales (también llamadas fisiológicas) o patológicas. En general las constitucionales se producen en individuos normales (desarrollo normal, no signos displásicos, estatura normal…) y la deformidad tiende a ser moderada, y en muchos casos bilateral y simétrica. En las pruebas de imagen no se detectan otras alteraciones que la propia deformidad. No tienen causa conocida. No suelen provocar problemas funcionales pero cuando son severas producen problemas estéticos, alteraciones de la marcha y desequilibrios mecánicos que favorecen la degeneración articular prematura . Ejemplo de éstas serían la antetorsión femoral o el genu valgo del desarrollo.
En segundo lugar, existen otras alteraciones de la alineación provocadas por causas patológicas ya sean congénitas o adquiridas. Cualquier proceso osteoarticular patológico de origen traumático, neoplásico, inflamatorio, infeccioso o degenerativo será susceptible de provocar una deformidad de los miembros inferiores. El tratamiento de estas deformidades será doble: el específico de la causa que la provoque y el de la deformidad misma.

Biomecánica de las desalineaciones

En un miembro sano, el eje mecánico asegura un reparto de cargas homogéneo en cadera, rodilla y tobillo. Una deformidad que altere la alineación normal de las articulaciones provocará una modificación de este eje, resultando en una concentración de cargas patológicas en determinadas zonas de las articulaciones. La cadera, por su configuración esférica, es la que mejor tolera las deformidades del miembro. Sin embargo, la rodilla es la articulación más vulnerable a la desalineación del miembro inferior sobre todo en el plano coronal. El tobillo, gracias a la articulación subastragalina, tolera bien las desviaciones coronales pero estudios realizados en cadáveres han puesto de manifiesto que las deformidades del tercio distal de la tibia y las desalineaciones en el plano sagital (recurvatum o antecurvatum) provocan alteraciones significativas en la transmisión de cargas al astrágalo .
Cuando el eje de carga pasa medial o lateral al centro de la rodilla se genera un brazo de palanca que multiplica la presión sobre el compartimento femorotibial medial o lateral respectivamente (figura 3). Este incremento de presión será proporcional a la distancia desde el centro de la rodilla al eje mecánico del miembro en el plano coronal. Se ha calculado experimentalmente que durante la marcha normal, en un miembro con una correcta alineación, el 70% del peso se localiza en el platillo medial de la tibia. En presencia de 5º de varo, casi el 90% de la carga se transmite a través del compartimento medial .
Diversos estudios experimentales han puesto de manifiesto que a parte de la magnitud de la deformidad angular, la localización del ápex de la misma influye en la afectación articular, de manera que las deformidades del tercio distal de la tibia afectarán más al tobillo y las del tercio proximal a la rodilla 4 (figura 3).
Las desalineaciones del eje mecánico en el plano sagital son mejor toleradas por la compensación articular, sin embargo también pueden favorecer una distribución de cargas patológicas. En situaciones de desalineación, los músculos y ligamentos trabajarán en exceso, para mantener la posición bípeda y para la locomoción provocando dolor, fatiga muscular y entesopatías.

Aspectos diagnósticos

Para la valoración exacta de la alineación del miembro se debe realizar una telerradiografía de miembros inferiores en carga teniendo precaución del grado de rotación de los mismos para lo cual se deben situar las rótulas mirando al frente. Para la medición de los ángulos entre fémur y tibia se recomienda usar los ejes mecánicos por su menor variabilidad 5 . A continuación se exponen las entidades clínicas más frecuentes que cursan con alteración de la alineación de los miembros inferiores.
La versión se define como la rotación normal de un hueso largo en torno a su eje anatómico. Es un concepto estático referido únicamente a un hueso concreto en contra de la rotación del miembro que es el resultado de la interacción dinámica de huesos, articulaciones y músculos. El fémur normal posee anteversión, es decir, su segmento cérvico-cefálico está rotado externamente respecto a los condilos femorales. La anteversión femoral es, por término medio, de 40º al nacer y va disminuyendo progresivamente hasta los 15º en la madurez esquelética. Por su parte, la tibia normal, se encuentra rotada externamente 5º al nacer y va aumentando su rotación hasta los 15º al final del crecimiento (figura 3). Estos valores varían ampliamente entre los distintos individuos por lo que los valores normales de versión de fémur y tibia se definen como aquellos comprendidos dentro de dos desviaciones estándar alrededor de la media.

Alteraciones torsionales

Alineación rotacional normal del miembro inferior

Durante la gestación, tras la formación de las yemas embrionarias que originarán los miembros, las extremidades inferiores experimentan un proceso de rotación interna orientando las rodillas hacia delante y acercando el primer dedo del pie hacia la línea media. Tras el nacimiento, los segmentos diafisarios de fémur y tibia experimentarán una progresiva rotación externa hasta la madurez esquelética .
Se define como torsión a la versión de un hueso largo mayor a dos desviaciones estándar por encima de la media para la edad del paciente. La mayoría de los niños y adultos caminan con sus pies en rotación externa media de 10º. Una marcha en rotación interna mayor a 10º o externa mayor a 30º (más o menos tres desviaciones estándar de la media) se considera patológica .

Etiopatogenia de las deformidades rotacionales

La posición fetal intraútero se ha relacionado con el desarrollo de ciertas deformidades rotacionales (torsión tibial interna). La malrotación puede ser producida por un proceso de maduración patológico antes o después del nacimiento, atribuible en muchos casos a factores genéticos (asociación familiar). Ciertas enfermedades neuromusculares como la parálisis cerebral infantil, espina bífida o la polio se han asociado también con malrotaciones de la tibia o el fémur. La malrotación de un miembro puede ser el resultado de una fractura mal consolidada. Mientras que las deformidades angulares tras la consolidación fractuaria pueden remodelar en niños, las malrotaciones no suelen corregirse.

Evaluación clínica de las deformidades rotacionales

El motivo más frecuente de consulta es que los padres han notado que su hijo camina con la punta de los pies hacia dentro. En ocasiones también refieren cierta torpeza al correr o caídas frecuentes. Se debe realizar una completa historia clínica, recogiendo datos sobre el embarazo, nacimiento y el desarrollo del paciente en busca de una causa patológica de la deformidad. Asimismo se deben describir el tipo de deformidad, cuándo y cómo comenzó, tratamientos previos, etc. Las desalineaciones torsionales frecuentemente se hacen más evidentes con la fatiga ya que disminuye la compensación muscular.
A continuación se debe examinar la marcha del niño con las extremidades descubiertas fijándonos secuencialmente en el pie, la pierna, la rodilla y el muslo. La marcha con los pies hacia adentro o hacia afuera se mide mediante el ángulo pie-progresión (FPA), que es el ángulo que forma el pie con la línea de progresión de la marcha (figura 4). Para determinar el nivel de la desalineación se debe evaluar el perfil rotacional, con el paciente en decúbito prono y la pelvis estabilizada sobre la camilla.
Medir las rotaciones de las caderas con las rodillas flexionadas a 90º: el rango normal de rotación interna es de 60º en niños y de 70º en niñas; la rotación externa es similar en ambos sexos y su rango normal oscila entre 25 y 90º. Una rotación interna mayor a 60 en niños o 70 en niñas indica la presencia de antetorsión femoral mientras que una rotación interna limitada con una gran rotación externa indica retroversión femoral (figura 4).
Evaluar el grado de torsión tibial: en la posición prona con las rodilla flexionadas a 90º y los tobillos en posición neutra, observar el ángulo entre el eje longitudinal del pie y el muslo (figura 4). Esta medición no es válida si el pie sufre alguna deformidad. Este ángulo indica la magnitud de la torsión tibial y su rango normal varía de 5º de rotación interna a 30 grados de rotación externa.

Antetorsión femoral del desarrollo

Es una causa frecuente de marcha con los pies hacia dentro en niños de entre 3 y 8 años. Generalmente es bilateral y es más frecuente en niñas. Otras manifestaciones son el dolor inguinal y las caídas frecuentes. Estos niños prefieren sentarse en posición de “W” ya que es la posición más relajada para sus caderas. Esta deformidad suele exacerbarse hacia los 5 o 6 años de edad y posteriormente va disminuyendo hasta resolverse progresivamente. El grado de antetorsión femoral se puede conocer midiendo la amplitud de rotación interna y externa de la cadera. Se habla de anteversión leve si la rotación interna está entre 80 y 90º la rotación externa entre 10-20º; moderada: rotación interna entre 80 y 90º y externa de 0- 10º; severa: rotación interna mayor de 90º y/o ausencia de rotación externa. Existe torsión tibial externa compensadora entre un 30 y 50% de casos denominándose entonces “síndrome de malalineación torsional”.
El diagnóstico es puramente clínico siendo excepcional la necesidad de estudios de imagen.
La antetorsión femoral mejora espontáneamente en la mayoría de los casos hacia los 8 años. Por lo que en la mayoría de los casos no requiere ningún tratamiento. Ningún dispositivo ortopédico modifica la historia natural de esta deformidad. En los raros casos que la antetorsión no se resuelva se puede recurrir a la cirugía pero nunca antes de los 8 años. Las indicaciones quirúrgicas incluirían aquellos casos con antetorsión femoral severa que repercuta en la funcionalidad del paciente, que provoque caídas de repetición o una deformidad inaceptable por el paciente. El área intertrocantérica es el sitio de elección para la osteotomía desrotadora .

Torsión tibial interna del desarrollo

Justifica hasta el 30% de casos de marcha con pies hacia dentro en niños de 2 años de edad. Es a menudo bilateral. El diagnóstico es clínico siendo infrecuente la necesidad de pruebas complementarias. La torsión tibial interna en la infancia no requiere tratamiento ya que hasta el 92% de los casos se resolverán espontáneamente a los 3 o 4 años. En un pequeño porcentaje de casos la deformidad no se resolverá pudiendo ser necesaria una corrección quirúrgica en casos con deformidad inaceptable o mayor a 40º. La intervención se realizará pasados los 8 años y el lugar de elección es la zona supramaleolar 3 .

Otras causas de alteraciones torsionales en el niño

Una marcha con los pies hacia dentro puede ser provocada por un metatarso adductus o un pie zambo. La rotación interna del pie que sólo se produce en la fase de péndulo del miembro puede ser el resultado de una tracción excesiva del tibial posterior típica de la hemiplejia espástica. La presencia de antetorsión femoral es típica en niños con diplejía o cuadriplejía espástica. Un excesivo valgo y pronación del retropié como el que se ve en el pie plano valgo puede provocar una marcha con el pie hacia afuera debiendo diferenciarla de una retroversión femoral excesiva o torsión tibial externa .

Deformidades angulares

Las deformidades angulares más frecuentes son el genu varo y valgo. Se trata de deformidades en el plano coronal de la rodilla que se salen de los límites normales de ± 2 desviaciones estándar de la media. Los valores normales de dichos ángulos varían con la edad, siendo normal que hasta los 18 meses de vida exista un moderado genu varo (aproximadamente de 10°-15°) que pasa por un eje neutro a los 18 meses y posteriormente evoluciona a un valgo moderado (10°-15°) que va corrigiéndose espontáneamente con el tiempo. A los 4-6 años de edad queda ya un valgo fisiológico (8° en niñas y 7° en niños). A partir de los 7- 10 años la mayoría de las deformidades están resueltas. En el adolescente también existen genu varo y valgo constitucionales. La historia natural de estas DDAA es variable y es posible que al llegar el adolescente a la madurez esquelética no se haya producido la corrección (esto es más frecuente en el genu varo que en el valgo).

Genu varo fisiológico

Es la causa más frecuente de genu varo. Típicamente son niños que inician tempranamente la deambulación, consiguiendo andar de forma independiente antes del primer año de vida. Se define el varo fisiológico radiológico como más de 10° de varo fémoro-tibial bilateral después de los 18 meses. Suele asociarse a torsión tibial interna.
El motivo de consulta es la apariencia estética de la deformidad y los problemas de tropiezos frecuentes que asocia. Es frecuente una historia familiar de varo. El examen físico revela una afectación simétrica con arqueamiento de las dos extremidades inferiores con los pies metidos hacia dentro. A pesar de ser bilateral, la severidad del varo varía de una pierna a la otra.
En niños de menos de 18 meses las radiografías pueden documentar el grado y localización del varo, pero normalmente no distinguen entre un varo fisiológico y la enfermedad de Blount (EB). Las radiografías son parte esencial del examen en niños mayores de 18 meses, en niños con deformidades muy pronunciadas (más de 20°), cuando el niño es de talla baja (por debajo del percentil 5º) o si se sospecha enfermedad metabólica del hueso. En el varo fisiológico las fisis son normales y la deformidad es a expensas del fémur distal, tibia proximal, y tibia distal. En la EB temprana la deformidad está más limitada a la tibia proximal. La medida del ángulo metáfiso diafisario (AMD) de tibia proximal y distal y de fémur distal, ayuda a identificar la localización específica y gravedad del varo. Cuando el AMD tibial proximal (ángulo formado por la perpendicular al eje de la tibia y la línea que une los extremos de la metáfisis tibial superior) es menor de 10°, hay un 95% de probabilidades de que sea varo fisiológico. Si es mayor de 16°, existe una posibilidad del 95% de que sea EB. Los pacientes que presenten un AMD entre 10° y 16° deben ser observados durante 1 o 2 años.
El genu varo patológico ocurre en enfermedades metabólicas del hueso, displasias esqueléticas y en la EB. En su evolución natural el varo fisiológico se resuelve normalmente a los 2 años. El tratamiento ortopédico no es efectivo. Para aquellos casos con deformidad más pronunciada o persistente, el seguimiento se debe hacer cada 4-6 meses. Es infrecuente que un varo fisiológico persista en la infancia, debiendo hacerse un seguimiento a largo plazo y en ocasiones tratamiento con hemiepifisiodesis. Esta técnica consiste en detener temporalmente el crecimiento de la parte lateral del cartílago de crecimiento de fémur distal o tibia proximal según la localización de la deformidad y suele llevarse a cabo con grapas o placas en “8” que puentean la fisis 3,7 .

Enfermedad de blount (tibia vara)

Consiste en un defecto localizado en la región póstero-interna de la extremidad proximal de la tibia (epífisis, fisis y metáfisis) que conduce a una deformidad en varo de carácter habitualmente progresivo. La enfermedad de Blount (EB) se caracteriza por una deformidad en varo y torsión interna de la tibia con un genu recurvatum. La causa exacta es desconocida, pero parece existir una alteración de la osificación encondral debido a infecciones, traumatismos, necrosis avascular o a una forma latente de raquitismo, aunque ninguna de las anteriores ha sido confirmada. La carga es necesaria para su aparición, puesto que no se produce en sujetos que no caminan, y las relaciones entre la marcha precoz y la obesidad con la enfermedad de Blount han sido claramente documentadas. Epidemiológicamente es más frecuente en raza negra, obesidad y sexo femenino.
.
En cambio, el genu valgo no fisiológico se produce en la infancia tardía y principio de la adolescencia. El dolor en la rodilla es un síntoma frecuente. La deformidad clínica es más aparente que la radiográfica. Puede ir asociada a una marcha con el pie hacia fuera. Muchos de estos niños están por encima del percentil 90 de altura y peso. Este grado de deformidad no es fisiológico y no se resuelve normalmente por sí mismo. El valgo de rodilla que aumenta después de los 7 años de edad no es fisiológico.
El tratamiento quirúrgico del genu valgo se indica en niños mayores de 10 años con una distancia intermaleolar ²7-10 cm o cuando el valgo fémoro-tibial supera los 15º-20º. La mejor edad es a los 12 años en niños y a los 11 en niñas.
La corrección en el esqueleto inmaduro de un niño al que le quedan uno o dos años de crecimiento se puede hacer con una hemiepifisiodesis, preferiblemente con grapas. Se deben hacer controles radiográficos cada 3 meses retirando las grapas cuando se corrija el eje mecánico para evitar una sobrecorrección en varo.
Las osteotomías se indican cuando se desea una corrección inmediata de la deformidad. Se prefiere en niños
muy pequeños con una deformidad muy severa como en el valgo asociado a una displasia ósea o en aquellos con madurez ósea. Se usan agujas de Kischner o una placa pequeña para la síntesis y se añade un yeso inguino pédico. En niños más mayores y adolescentes se prefiere fijación con una placa condilar de 95 grados.
También se puede usar fijación externa llevando a cabo una corrección inmediata o gradual en caso de niños con una deformidad importante en los que se reduce el riesgo de una neuroapraxia del nervio peroneo, y en los casos en los que hay asimetría de miembros y se necesita alargamiento.

Coxa vara

La coxa vara es una anomalía localizada en el extremo femoral proximal, posiblemente congénita, aunque normalmente se detecta a los 2 ó 3 años de edad. Se caracteriza por un ángulo cérvico diafisario reducido, un defecto de osificación de forma triangular en la metáfisis y un acortamiento moderado de la extremidad afecta. La causa se desconoce. Se produce un debilitamiento del cuello y una verticalización de la fisis proximal deformando el cuello una vez que el niño comienza a caminar hasta que el trocánter mayor termina por situarse encima de la cabeza femoral. Se manifiesta normalmente a los 2-3 años de edad. El motivo de consulta es la alteración indolora de la marcha. En la exploración se observa un signo de Trendelenburg en la cadera afecta. Al explorar la movilidad de la cadera se aprecia una disminución de la abducción y la rotación interna. Si es unilateral se aprecia una dismetría en las extremidades inferiores.
Los cambios radiológicos son disminución del ángulo cérvico diafisario femoral con una fisis femoral proximal ensanchada y vertical. La evolución natural es progresiva y si no se trata provoca artritis degenerativa con distintos grados de incapacidad en la vida adulta. El ángulo epifisario (ángulo entre la línea fisaria y la horizontal) tiene valor pronóstico: cuando es de 45º o menos la deformidad puede ser espontáneamente reversible.
Se debe diferenciar la coxa vara como entidad propia con la coxa vara asociada a otras alteraciones congénitas (displasia epifisaria múltiple, acondroplasia) o adquiridas (osteomalacia y el raquitismo). También se asocia a alteraciones localizadas como a la deficiencia focal femoral proximal, displasia de cadera, enfermedad de Perthes o traumatismos.
El tratamiento quirúrgico está indicado cuando el ángulo epifisario es mayor de 50º-60º o el ángulo cérvico diafisario mida 110º o menos. La técnica de elección es la osteotomía valguizante con algún medio de osteosíntesis externa o interna. La cirugía puede demorarse hasta que el niño tiene 4 ó 5 años lo que facilita la fijación interna. La deformidad puede recidivar

Hay muchas clasificaciones y formas de modificaciones de las piernas que sin tener que llegar a corregirse quirúrgicamente , podemos disimular y mejorar esteticamente de forma considerable

.En el tratamiento del defecto , por ej genu varo son las piernas en forma de paréntesis ( ) , piernas en X , gemelos pequeños , gemelos descompensados, rodillas metidas hacia dentro , pie zambo etc

Los defectos puede ser desde la región interna del muslo hasta la rodilla o desde la rodilla hasta los tobillos o pies.

Los implantes de Macrolane

El tratamiento mas sencillo y no quirurgico ( como el empleo de prótesis de silicona que se hacen bajo cirugia y anestesia general) es la infiltración de un implante Macrolane de forma inyectada en la zona a corregir la forma curvada de paréntesis haciendo que pierda la curvatura y queden las piernas mas rectas o en otras deformaciones
Se puede mejorar la deformidad a nivel de los muslos, rorillas, region interna de las pierna , region externa piernas ,gemelos e incluso la mala pisada hacia dentro o hacia fuera ( como se ha explicado antes ) dando pies zambos por ej e incluso en los pies planos.

Su formulario no cumple con los siguientes criterios: Todos los campos (marcados con asteriscos) deben estar llenos y su contenido debe ser valido.
Por favor rellene todos los campos con *.
La dirección de correo es invalida.
El tipo de archivo/s adjunto/s es erroneo o no compatible.
  • Formulario de contacto

  • Nombre*
  • Email
  • Teléfono*
  • Mensaje
  • * obligatorio

Localización

Madrid
C/ Enrique Larreta nº 6 · 28036 Madrid
680 695 992
consulta@doctorabarba.com
Madrid
C/ Orense 29 esc. dchª, 2ºA · 28020 Madrid
91 556 80 79
consulta@doctorabarba.com
ZARAGOZA
Paseo Sagasta n°18 50006 Zaragoza
97 621 36 66
consulta@doctorabarba.com